Raphaël de Vale...'s profileLa peau de chagrinPhotosBlogLists Tools Help

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    October 20

    Cambio de isla.


    En adelante os espero en mi nuevo refugio:

    http://la-peau-de-chagrin.blogspot.com/


    Ahora si que estoy realmente un poco triste...

    .....

    Gracias a todos por haberme visitado durante estos meses.

    Un abrazo y hasta pronto.

    Raphaël de Valentin.

    October 18

    Y hoy, ¿es sólo un día más?


    Hoy escribo cuando todavía no ha anochecido, aunque el sol va desapareciendo y apenas queda algún rastro de él en el horizonte; allá a lo lejos veo unas pocas nubes con tonos añil, rojizo y violeta, rodeadas de un mar de cielo todavía azul.

    Hoy he dado las gracias a una niña pequeña con cabellos rubios ondulados, mientras se apartaba cuando yo intentaba aparcar el carrito del supermercado. Le marqué sin tocarla con mi dedo índice su diminuta nariz.

    Hoy no he tomado el atajo habitual que transcurre bajo el ferrocarril cuando las barreras están bajadas; he esperado a que pasara el tren (han sido dos, uno en cada sentido) y he continuado la marcha.

    Hoy he saludado al obrero que me detuvo a pie de obra en la carretera por la línea del AVE. Estaba hasta arriba de alquitrán.

    Hoy he recibido esa llamada que parece que desatasca aquel asunto que me estaba inquietando últimamente.

    Hoy me ha caído en el trabajo algo gordo para las dos próximas semanas, y me he divertido mientras lo analizaba a pesar de la que me espera.

    Hoy no me he acordado de la llamada polémica de ayer en todo el día; pareciera que nunca hubiera existido. No guardo rencor a la persona con la que hablé.

    Hoy me he comprado una lata de aceitunas negras y otra con sabor anchoa, no rellenas. Ignoro cuándo las tomaré.

    Hoy he visitado a mis blogs hermanos que tanta paz, compañía e imágenes de todos los sabores me proporcionan.

    Hoy no he leído la prensa digital ni consuiltado mis movimientos bancarios. Creo que el IBEX 35 ha vuelto a subir, pero no pondría la mano en el fuego esta vez.

    Hoy no voy a centrar la imagen que coloque en esta entrada.


    Hoy creo que he aprovechado bien el día; me siento tranquilo, me siento un poco más yo.





    Hoy todavía Raphaël de Valentin sigue durmiendo, no puede cercenar algunos de mis deseos, bastante pueriles, por otra parte.


    Rafael.



    October 17

    Hoy le toca escribir a Rafael (hasta la medianoche)...


    Pues eso voy a hacer. Y además, como se dice coloquialmente,  "a pelo", o sea, sin red, a lo que salga, en directo, sin releer, sin corregir. A ver qué pasa.

    Allá vamos.

    En efecto, hoy voy a dejar que nuestro querido amigo Raphaël de Valentin descanse de su trajín habitual en La peau de chagrin; siempre tan rodeado de melancolía y recuerdos. Siempre tan bien acompañado de mariposas soñadoras y campanillas aladas que vuelan a su alrededor, además de toda clase de músicos (pianistas, guitarristas, etc.), poetas, hombres y mujeres llenos de sensibilidad y otras personas que no manifiestan sus comentarios pero que él sabe que están ahí; él los conoce y los valora a todos. Siempre me dice que son maravillosos; seguro que es así puesto que él lo dice, y yo le creo.

    Este joven Raphaël de Valentin, él no lo confesará, pero siempre andaba con sus amores platónicos a cuestas, viviendo en esa buhardilla de techos de madera y sin calefacción, donde fue a parar sin haber terminado aún sus estudios y donde pudo dedicarse durante un tiempo a sus dos grandes aficiones, la música (mal tocar la guitarra y el sintetizador; siempre se definía entonces como músico y no como instrumentista, menudo) y la literatura (escribir algún que otro mediocre relato que llegó a colocar en cierta emisora residual, y que nunca se atrevió él a leer), cuando su alma todavía no había sido vendida a la piel de zapa y ésta se mantenía impoluta, en su total extensión, sin haber menguado lo más mínimo. El alma del más genuino poeta que era Raphäel, aquel que un día sucumbió y llegó a vender hasta su última moneda por conquistar los placeres efímeros.

    En fin, pero hoy me toca hablar a mí, Rafael, y lo hago casi por necesidad, porque me sirve de terapia para relajarme; de hecho ahora ya estoy prácticamente relajado tras un día especialmente duro en el trabajo. Casi voy a hablar como en el diario que se cita en la entrada anterior, ese donde poder expresar las cosas que a uno le pasan.

    Día complicado, sí, cuando vuelvo a plantearme de nuevo por qué un chico con buenas calificaciones en lengua, literatura y filosofía terminó haciendo estudios de ciencias puras y todo lo demás. Claro, hasta llegar a la situación actual, cuando quedaron atrás aquellos años felices de investigación personal, de noches eternas desarrollando algoritmos locos apenas compartidos por unos pocos que podían seguirme y no me tomaban por lo que realmente era; esas pequeñas genialidades, por no llamarlas directamente creaciones, a las que sucumbí durante ese periplo de mi inicial juventud. Pero me lío. Ahora todo se ha transformado en negocio, en injerencias, en conversaciones telefónicas y otras cosas por el estilo.

    Bueno, el caso es que hoy sabía que tenía que escribir yo, para dejar mi mente tranquila y dormir habiendo dejado atrás aquella dura conversación telefónica de casi una hora, que si bien no me hizo daño realmente, si sirvió para recordarme quién era y dónde estaba. Por ello, decidí regresar a casa temprano y me encontré por el camino, en el coche, escribiendo mentalmente esto que estoy haciendo ahora, para no pensar más. Y sucedió que volví a ver el diario de Raphaël, su buhardilla de poeta y su piel de zapa aún intacta.

    Es por eso que sin pensarlo, cogí la bicicleta de montaña y salí a continuación a respirar el aire de las afueras de la ciudad, donde ahora vivo, apartado parcialmente de la civilización solamente en compañía de Blanchet y Nicolas, a quienes por cierto, besé al llegar a casa (sí, besar, eso dije) y ya casi estaba olvidando todo lo malo que me había ocurrido. Ellos siempre están ahí esperándome, adaptando sus horarios a mí, sin pedir nada a cambio, fieles y leales en todo momento; les acompañaré hasta su último día, estoy seguro de ello. Me vuelvo a perder de mi hilo conductor, es lo malo que tiene escribir sin parar...

    Pedaleo sin detenerme durante cerca de una hora,
    no hago competición, apenas es un paseo que aprovecho y estoy escuchando, sintiendo, oliendo a mi alrededor, y casi la noche se me echa encima, es un eufemismo, realmente llegué a casa sin ver un pimiento pero, al igual que en el coche, he seguido pensando en escribir, no me ha venido en ningún momento a mi mente la imagen de una mañana que no me gustó. Pensar en escribir me hizo reconsiderar el día y ponerme contento, en sintonía y en paz con lo que me rodeaba. Pensar en leer a otros como yo.

    Creo que ahora dormiré bien. Sé que los problemas diarios, mejor llamados dificultades inherentes al quehacer cotidiano, debo dejarlos a un lado y seguir alegrándome de las pequeñas cosas, en este caso, de vomitar al exterior en este diario digital aquello que siento, para que todo lo demás no quede empañado y teñido de oscuro.

    Para disfrutar de todo lo que soy y tengo.


    Rafael.


    October 15

    Vulnerable no para ti.


    Me doy cuenta, al repasar lo que escribo en este blog, de la cantidad de cosas que aquí dejo plasmadas y de los sentimientos que en él quedan perpetuados. Vuelvo a ellos en ocasiones, los evoco; otras veces ni siquiera recuerdo qué o quién los originó, pero en todo caso me emociona ser testigo de instantes pasados, saborear sensaciones vitales no muy lejanas en el tiempo, toda clase de pensamientos nacidos de dentro de mí, que expulso y transmito en este blog y que no sé a qué lugar llegan ni quién de verdad los lee o los comprende, pero no importa. Son parte de mi esencia.

    A veces incluso tengo miedo de hacerme demasiado vulnerable con las cosas que digo. Seguro, tonterías mías.

    No quedan tan lejos esos años en los que escribía aquel diario, por llamarlo de alguna manera. Para mí no era un diario al uso; más bien se trataba de un lugar como este, en papel, donde podía reflejar perennes ideas y pensamientos, casi siempre pasiones, que brotaban como un torrente de mi interior. Fueron varios años intensos en los que mantuve ese diario completamente en el anonimato, donde aún permanece; nadie conoce de su existencia y a nadie le he leído una sola línea. Aún conservo multitud de cuadernos, hojas, cuartillas y demás material que apenas he vuelto a releer desde entonces. Aunque está muy presente en mí.





    Este blog, me hace pensar en aquellos días, cuando el joven Raphaël, vulnerable pero ya sin saberlo fuerte y seguro de sí mismo, escribía para nadie, cuando ni siquiera su tímida voz podía ser oída ni tenida en cuenta, cuando nadie apreciaba todo lo que se ocultaba en ese alma triste, inocente, pasional, enamoradiza, furtiva y hasta miedosa. Ese Rapahaël, por entonces ladronzuelo amante de la lectura, que regresaba solitario del colegio a casa en esos días tristes de otoño, caminando lentamente por terrenos poco transitados huyendo de las infestadas calles, salpicando sus impolutas botas marrones con cordones sobre terrenos embarrados y golpeando con ellas los guijarros que encontraba en el camino. Aquellos solamente para él maravillosos senderos que descubría casi a oscuras, abiertos a la luz de la luna y de las estrellas, y que se hacían cada día más largos y prolongados en el tiempo, tiempo que el inefable Raphaël aprovechaba para volar, para transportarse fuera de lo que no le gustaba, que era casi todo, y dejarse mecer en los brazos del encanto de lo subliminal. A la espera de retornar a lo más estrictamente terrenal, de lo que siempre se evadía.

    Cuando aún su tierno corazón no había sucumbido a los hechizos del poder de la piel de la tristeza, aquella piel que menguaba por cada petición de un deseo imposible que su poseedor realizaba y que a la larga devenía en la más absoluta  ausencia de cualquier atisbo de pasión; no había sido devorado por la magnificencia de su fuerza y dominio. Parafraseando al maestro Balzac, "QUERER nos abrasa y PODER nos destruye; pero SABER constituye a nuestro débil organismo en un perpetuo estado de calma".

    Momentos aquellos que ahora rememoro con agitada turbación, y que perfilaron el alma solitaria que más tarde descubriría y haría resucitar Raphaël de su interior, convirtiéndole en el mortal que ahora pocos conocen que es.

    .....

    No, no es cierto que me sienta vulnerable para ti que me lees, tú que posees ese alma tan dulce y delicada y que complaces a todo aquel ser que sabe escucharte; sentir tu aliento y tus brazos cercanos nunca podría lastimar mi sensibilidad ni hacer que teman mis heridas. Solamente espero de ti una mirada emocionada y unas manos temblorosas, mientras ansío que aparezcas de nuevo con inusitada impaciencia.


    Raphaël de Valentin.



    September 20

    Estoy vivo.


    Celos, yo. ¿Por qué he de sentir celos ahora, de repente? Ella no está conmigo, se trata de alguien a quien no he visto nunca y que apenas he tratado; de hecho ignoro si existe en la realidad. No puede ser.

    "Celos: Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra."

    Pues entonces supongo que no deben ser celos lo que yo experimento; será otra cosa parecida. Ya lo averiguaré.

    El caso es que no me gusta pensar que ella, ese ser invisible y por tanto intangible, incognoscible y sin embargo comunicable, pudiera estar en un instante cercano con otro chico, que se viera con alguien cuando yo la imagino solitaria, melancólica y viviendo en el mundo de las ideas, enamorada del amor simplemente, alejada de todo lo terrenal. Soñadora a buen seguro.

    Pero muy cercana a mí.


    Sin duda me he sentido atraído por ella. O simplemente debo conservar algún residuo de locura todavía, yo que me creía tan estable y seguro. Mi corazón aún se sobresalta al percibir situaciones apócrifas, que carecen de toda razón. Así me he sorprendido, vaya imprudencia la mía.





    No tomes en cuenta estos delirios que tal cual me surgen, quedan plasmados en esta hoja de papel en blanco donde escribo, apartada de miradas insensibles y convencionales. El
    singular y poco insigne Raphaël parece no tener otra ocupación que no sea la de divagar.

    RdV.

    September 17

    Espérame un poco más.


    Está atardeciendo y entro lentamente en tu habitación, ahora que te encuentras ausente y no puedes verme; no, no lo hago como un vulgar ladrón o alguien semejante, individuo que espera escondidamente curioso de saber de tus cosas, de tu pequeña capilla que pretende profanar. No, todo lo tuyo me parece muy intenso, demasiado profundo, y ese es el aroma que deseo conservar.





    Me detengo a explorar lo que solamente ciertos de mis sentidos pueden apreciar; no quiero llegar más allá y dejo que vista, olfato y oído naveguen en la atmósfera de tu territorio, sin emplear otros argumentos que me podrían ofrecer información más directa, pero innecesaria. Tus signos de identidad aparecen por doquier; adornos, colores, texturas y disposición, calurosa sencillez de un ser señalado por la fantasía de lo inmaterial, por la prevalencia de lo emocional sobre lo racional. Revelan tu carácter soñador tan alejado de la sociedad.

    Un temblor de emoción intensa me sobrecoge. Sorpresivamente, aparece ante mis ojos esa foto mía, en blanco y negro, inocente, de tiempos pasados que se recuerdan con añoranza, que se erige como principal en tu cómoda y que con toda intención ha sido dirigida hacia el cabecero de la cama. Suspiro profundamente.

    Sin duda me queda mucho camino por recorrer para acercarme a ti y poder merecerte algún día, aunque tú ignores que así lo siento. Rezo porque tu desesperanza no inunde definitivamente las sentinas de tu corazón y no te olvides de todo eso que destacabas y que creo aún conservas de mí, aquello que solamente tú recuerdas y que una vez dulcemente compartimos.

    Espérame siempre, por más que con frecuencia me muestre como un ser volandero, pajarillo sin ilusión y en apariencia desnortado.


    Raphaël de Valentin.



    September 11

    Raphaël está de vuelta.

     
    Y no me refiero a que regreso pasado el período estival, qué va. En realidad, no me he marchado a ningún sitio este verano, al menos físicamente hablando. Pero, para mi desgracia, he estado muy lejos de todo lo que no es lo cotidiano, eso sí que es verdad. Confundido y atormentado, carente de descanso espiritual como ánima que pena esperando la gloria en el purgatorio.

    Ayer por la noche, cuando me acababa de acostar y aún permanecía despierto, no serían más de las 23:30 horas, me sorprendí escribiendo en mi mente líneas imaginarias que emergían incesantemente sin yo pretenderlo y me devolvían la ilusión por retornar y traerlas a mi isla casi abandonada, a este rincón que es La piel de la tristeza. No quise levantarme para plasmarlas de forma inmediata, para no olvidarlas, porque comprendí que ya no había vuelta atrás y que no pasaría mucho tiempo sin que aterrizara en este refugio de mi alma, aunque me encontrara solo y nadie leyera ya mis pequeñas palabras.

    Había encontrado el camino de vuelta al hogar, la paz mínima, la génesis existencial necesaria, el hilillo ínfimo de luz en la oscuridad.





    Me siento feliz de estar aquí de nuevo, de reencontrarme con mi yo, el verdadero y más profundo de todos, el que no disimula ni altera sus sentimientos, el que no esconde ni disfraza sus anhelos, el que articula su discurso vehemente, sin cercenar ni un ápice de su ardiente pasión.

    Feliz de compartir este espacio con todos vosotros, verdadero ejército imaginario y silente de náufragos soñadores y corazones abiertos a la poesía del alma y a la esperanza, que me acompañáis sin pedir nada a cambio en esta morada al abrigo de la sociedad rutinaria y perturbadora.


    Raphaël de Valentin.


    July 07

    Si tú no vuelves...


    Si tú no vuelves

    se secarán todos los mares
    y esperaré sin ti
    tapiado al fondo de algún recuerdo

    Si tú no vuelves
    mi voluntad se hará paqueña...
    Me quedaré aquí
    junto a mi perro espiando horizontes

    Si tú no vuelves
    no quedarán más que desiertos
    y escucharé por si
    algún latido le queda a ésta tierra

    Que era tan serena
    cuando me querías
    habia un perfume fresco que yo respiraba
    era tan bonita, era así de grande
    no tenía fin...

    Y cada noche vendrá una estrella
    a hacerme compañía
    que te cuente cómo estoy
    y sepas lo que hay
    Dime amor, amor, amor
    estoy aqui ¿no ves?
    Si no vuelves no habrá vida
    no sé lo que haré

    Si tú no vuelves
    no habrá esperanza ni habrá nada
    Caminaré sin tí
    con mi tristeza bebiendo lluvia


     


    Si tú no vuelves, te seguiré esperando en mi corazón.

    Y mientras tanto, regresarás cada vez en mi pensamiento cuando yo te rescate y te traiga para volar juntos como una vez lo hicimos. Igual que siempre.

    RdV.
    July 06

    Almas viajeras que buscan nada.


    Llega la noche y la temperatura en el exterior pasa a ser muy agradable, diría incluso que perfecta, tanto que me encuentro plácidamente disfrutando de la soledad de mi melancólica existencia sentado en un banco de madera provisto de cojines de rayas verdes y blancas situado en la terraza, débilmente iluminada por un plafón en torno al cual se concentran diversos insectos atraídos si duda por la magia de su luz. Oigo en la cercanía a unos críos jugueteando y muy a lo lejos un leve murmullo de los coches que transitan a gran velocidad por la autopista, ruido apenas perceptible, pero que para mí no pasa en absoluto inadvertido. Almas viajeras.

    Desde mi privilegiada situación, en este atalaya de fantasía que me alberga y que inspira en ocasiones a mi atormentado espíritu de poeta, me detengo y recreo este mundo de viajes, de cambios en el esquema del espacio-tiempo, de continua búsqueda de lo artificial y lo superficial, esa constante huida de las personas hacia paraísos lejanos y desconocidos para encontrarse con no sé qué nuevas sensaciones vitales, sin duda tan poco gratificantes para un corazón acostumbrado a sufrir y que no descansa. Escapar de la realidad por la vía del placer efímero de los sentidos y la fascinación. Cuán alejado estoy de todo eso.

    Todo tan cercano y
    distante, todo tan ruidoso y sosegado; vidas que transcurren bajo la atenta mirada de la noche. Pequeños organismos vivos que se manifiestan vehementemente, palpitando ternura, afecto, pasión, quién sabe si también rencor.





    ¿Cómo consideras tú que te encuentras, cerca o lejos de mí, próxima o distante? Y tu corazón, ¿junto al mío o tan alejado como otras veces me parecía que estaba? ¿Con un movimiento trémulo o por el contrario sin turbación? Te percibo tan apartada y a la vez tan solitaria...

    .....


    Se ha levantando una brisa muy suave que me obliga a aterrizar bruscamente y dirigirme al interior de mi morada.

    Continuaré mis viajes oníricos recorriendo los desconocidos pliegues de tu sensualidad, ya oculto bajo el manto de mi alcoba cómplice que me ampara y defiende, y dibujaré esta vez sin temor todos los ángulos de dulzura e inocencia que me enseñaste y los que pude adivinar escondidos en tu interior como tesoros jamás encontrados ni valorados. A la espera de ser algún día rescatados... ¿por algún náufrago, quizás?


    ¿Me reconoces? ¿Estás todavía ahí o definitivamente te has marchado?


    Raphaël de Valentin.
    July 04

    Batería de idealismo baja.


    Llevo unos días dedicado intensamente a resolver algunos asuntos ineludibles que reclamaban mi atención, lo que unido a mi quehacer cotidiano me estaba provocando que no pudiera visitar otros lugares hermanos en este mundo de náufragos donde voluntariamente me encuentro confinado. Es una lástima, ya lo echaba de menos y apenas tengo tiempo ahora de escribir unas líneas para así manifestar una cierta desazón interior que me empezaba a invadir, pero que en breve doblegaré y venceré.

    Me doy cuenta de que no acepto ya estar demasiado tiempo sumido en mi faceta más pragmática, apartado de lo imaginario y fantasioso, sin poder dar rienda suelta a mi lado idealista y soñador; mi alma se agota tan rápidamente como la batería del teléfono y en seguida aparece el testigo rojo de la reserva. Te estás quedando sin fuerza -me avisa un indicador luminoso que parpadea en mi interior-. Debes recargar pronto tus baterías de idealismo -concluye-.

    Pues aquí estoy, proceso de carga en curso.






    No huyas, no abandones el barco aunque la niebla o el fuerte oleaje te hagan dudar y apenas te permitan percibirme y seas incapaz de guiarte sin la luz de las estrellas o de algún faro perdido; aguarda a que el viento amaine y a que tu instinto indefectible te haga desembarcar dulcemente en las tranquilas arenas de mi alma; espérame a que regrese y te acoja con mis mejores galas que, como sabes, no son otras sino las de mis pensamientos y anhelos hechos palabras.

    Yo sigo en vano buscándote y oteando cada noche el horizonte de mi isla soñando con ver algún día a lo lejos el blasón del escudo que abandera tu errante goleta en apariencia a la deriva.




    Y el nivel de idealismo ha aumentado algo y se sitúa a mitad de su escala por momentos... Gracias de nuevo, Raphaël.


    Raphaël de Valentin.
    June 28

    Volando.


    Esta mañana, una paloma que reposaba en la calzada levantó el vuelo justo antes de que mi coche se acercara demasiado a ella. Yo conducía por una calle estrecha y tranquila, con viviendas bajas a ambos lados, despacio; el sol ya manifestaba sus intenciones y escuchaba una canción de Dover en no sé qué emisora de radio. Las gafas de sol que llevaba puestas teñían de tonos pastel el entorno, me transportaban al romanticismo de las callejuelas solitarias de mi siempre añorada Provenza.

    Planeaba desafiante por delante de mí y eso me obligaba a desplazarme a corta velocidad, pero su rumbo no variaba del mío y parecía que yo la seguía. ¿Me estaba abriendo camino? o acaso, ¿me indicaba el camino a seguir? o ¿dirigía mis pasos? ¿Quería que la siguiera? A lo mejor, sabía dónde iba.

    El caso es que me gustó que se cruzara en mi camino. Por unos instantes sentí de cerca la felicidad.






    Y mientras tú, apareces de repente, te cruzas como un pájaro revoloteando cerca de mí, con tu gracejo natural un poco adormecido pero perceptible, dudas de que te echo de menos, que este tiempo sumido en el desierto del desdén me he sentido solo, confundido y aletargado, que no he volado de nuevo si no fue contigo, que mis palabras suenan huecas si ya no las escuchas tú, que mis frases mueren vacías si no estás ahí presente para recogerlas y dotarlas de tu fantasía, que las palabras que en voz baja pronuncio y que nacen desde mis entrañas para ser respiradas se desvanecen y acaban por apagarse en ese aire que apenas compartimos.

    Vuela, vuela cerca de mí, sigue enseñándome a caminar en este mundo tintado de colores suaves, dirigiendo mi vida hacia otros rincones apartados de la tristeza y la duda, del color gris de lo mediocre y lo anodino, del alma conformista de Raphaël. No te olvides de regresar y llevarme de vuelta a casa, guiando mis pasos hacia esa isla imaginaria que bien conoces, donde podamos seguir soñando juntos las realidades que nos esperen.

    Yo me quedaré mientras aquí aprendiendo de nuevo a volar, esperando ver en el horizonte tus alas blancas cómo regresan al anochecer.


    Raphaël de Valentin.
    June 27

    Tan lejos estabas...


    Un beso en un portal,
    un abrazo, ¡hasta mañana!
    ¡qué hombre me sentía
    cuando a ti te acompañaba!

    Tú lo eras todo
    y yo no era nada.
    Pisábamos los charcos,
    tan lejos estabas.


     
    Golpes Bajos - Cena Recalentada - ZappInternet


    Tú lo eras todo, y yo no era nada... bueno, sí, era un ser perdidamente romántico que te acompañaba a casa y para el que un pequeño gesto tuyo era como tocar el cielo. Antes, nos habíamos sentado en cualquier banco de aquel paseo, ya de noche, sin apenas mirarnos a los ojos, y yo te sentía tan cerca y a la vez tan lejos... Dudaba.

    Retrocedo un poco más. Recuerdo que te esperaba emocionado a que aparecieras en tu portal, con esa sonrisa que te iluminaba por completo. Seguro que había pasado el día entero soñando que llegara ese instante, vagando perdido por las horas con aquel momento como único objetivo de mi vida. Cuando te veía, me parecías maravillosa, tan frágil y dulce, toda la incertidumbre de las horas anteriores y de la propia espera se desvanecía de inmediato ante tu radiante presencia. Me saludabas tímidamente, manteniendo la sonrisa y, a pesar de aquella aparente actitud de tranquilidad, te notaba algo nerviosa, azorada, me atrevo a decir. Tu voz en ocasiones temblorosa te delataba. Eso te hacía aún más bella y yo me sentía muy feliz compartiendo contigo esas menudencias.

    Caminábamos sin rumbo fijo por el paseo principal y por las calles aledañas; estábamos en otoño y anochecía más bien temprano. Tenía la sensación de que las farolas casi no emitían luz alguna, porque todo estaba tan oscuro que solamente te veía a ti. La sensación de felicidad por tenerte y de angustia por perderte eran indescriptibles, apenas cabían en mi los sentimientos tan intensos que me provocabas. Nos apoyábamos de cuando en cuando en algún banco o nos deteníamos frente a un árbol y allí seguíamos comentando inocentemente cuestiones pueriles, mientras pisábamos las hojas sueltas que parecían recién caídas. Todo lo que a mi alrededor sucedía, daba igual, nada existía porque quedaba eclipsado por tu estampa. Ignoraba el discurrir de la vida, el mundo se paraba ante ti; creo que también sentía la huella del estremecimiento.

    Por mi mente pasaban todo tipo de ideas, cogerte de la mano, acariciar tu pelo, llegar al punto de besarte. Pero claro, no me atrevía a nada de eso. Quería decirte tantas cosas.

    Deseaba decirte incluso que te quería, aunque me tomases por loco.


    Establecía metas, puntos imaginarios en nuestro paseo donde me imponía actuar. Antes de que lleguemos a la próxima esquina o serás un cobarde -oía decir a mi interior-. Pero nunca lo cumplía. A punto estuve una vez e hice el ademán de volverme hacia tu cara para enfilar mis labios a tu virginal boca, pero en el último segundo varié el destino. Creo que ella lo notó, y todo ello aumentó más todavía mi turbación.

    El tiempo pasaba tan rápidamente que ya teníamos que regresar, y la tristeza de tu próxima ausencia aparecía. ¿Lo sufre todo tanto como yo? -me preguntaba- y la duda sobre tus sentimientos siempre me acechaba y perseguía como una maldita sombra. Pronto llegábamos de nuevo al punto de partida y, en tu portal, dos besos de despedida y hasta mañana.

    Y luego me quedaba durante un buen rato, allí, en el mismo sitio donde te había visto por última vez, con la mirada perdida, respirando profundamente, sin ver a los transeúntes pasar, enajenado, anhelando verte de nuevo. Todo lo que quiero hacer es verte de nuevo -me decía a mí mismo.

    El camino en solitario de vuelta a casa era más de lo mismo; ir como flotando por las calles, todavía con el recuerdo fresco de tu sonrisa, de tus manos, de tus ojos, y con el desánimo de la incertidumbre de no saber si volvería a tenerte.

    Ni siquiera si todavía eras mía.

    Llegué al hogar como pude pues mi mundo imaginario que seguía en plena efervescencia, me había transformado en un autómata, y me deslicé silenciosamente hacia alguna estancia vacía donde proseguir mis ensoñaciones. Tú lo eras todo, y yo no era nada.

    No duraron mucho, pues alguien solicitó mi presencia urgente al teléfono. ¡Eras tú de nuevo, mi vida! Te disculpabas y aunque no era capaz de escuchar las frases exactas con que me obsequiabas dada la agitación que me poseía, comprendía tu mensaje. Eras consciente de mi angustia y te responsabilizabas de ella, me prometías evolucionar y hacerte más cercana. Yo no quería oírte pronunciar aquellas vergonzosas palabras, no hacía falta que dijeras nada más. ¡Cómo pude haberte incomodado de tal forma!

    Esa noche, lloré al evocar tu imagen tierna. Desde aquel momento, juré que jamás volverías a estar tan lejos.


    Raphaël de Valentin.

    June 25

    Primer mes de vida.


    Ha pasado ya más de un mes desde que inicié la aventura de este blog titulado "La piel de la tristeza"; casi me había olvidado de reflejar este hecho en forma de alguna entrada que lo explicitara, aunque lo tenía muy presente en mi cabeza. Tarde, pero he aquí la citada entrada.

    No es demasiado bueno trazarse unos objetivos en este tipo de cosas, pero sí que es cierto que me he otorgado un plazo indeterminado, vamos a decir por ejemplo cien días como ocurre en otros ámbitos de la sociedad, para ver cómo me va y si acabo situándome en el blog, porque de momento todavía no estoy todo lo centrado que me gustaría. Reconozco que soy muy perfeccionista y la autocomplacencia no me encuentra demasiado, por lo que la situación resultante es que quiero decir muchas cosas pero todavía no sé como soltarlas, ni cuando, ni en qué orden, y por tanto, tan sólo me limito a divagar en muchas ocasiones sobre ideas o imágenes que aparecen en mi mente o en mi alma. Me dejo llevar, lo cual tampoco es malo. Pero con el tiempo espero ir definiendo una línea más clara sobre lo que escribir. O a lo mejor es preferible ser menos ortodoxo y publicar entradas más heterogéneas, quién sabe. Lo iré viendo por el camino.

    Con todo, en estos días he experimentado más la sensación de conocer y crecer con otros blogs, otras personas, empaparme de historias ajenas, relatos, fantasías, sueños, en muchos casos parecidos a los míos, en otros bien distintos. Cuanto más me he metido en ellos, más he descubierto la profundidad del mar en el que navegaba, y la cantidad de islas que tenía que visitar. Esto sí que está repleto de náufragos -me digo, con cierto regocijo. Y reconozco que me están llenando y aportando muchas sensaciones, haciendo incluso que dedique más tiempo a estas islas que a la mía propia. Bienvenidas sean, pues.

    "Náufragos que vamos a la deriva y no nos importa zozobrar..."




    Poco más que contar para esta singular efeméride. La piel de Raphaël se mantiene triste, melancólica, algo casi inherente a su imperfecta esencia de poeta, pero su alma navega siempre en océanos de ilusión y de percepciones, de fantasías y de sueños, aunque a veces también se deje arrastrar por el fuerte oleaje de la mediocridad primero, y finalmente por la turbadora marea de lo cotidiano que lo envuelve en una duda continua y de un pusilánime desasosiego.


    Hasta que llegue la hora en que ambos, piel y alma, descansen en armonía, juntos, unidos, sintiéndose dueños de un mismo cuerpo. En paz. Y se pregunten:

    - ¿Cuál es tu sueño?

    - Mi sueño es continuar como estoy ahora. Yo ya vivo mi sueño.


    Que así sea. Por muchos meses y años más.

    Raphaël de Valentin.
    June 22

    Lo inesperado sucedía.





    Gracias por atenderme. Gracias por recibirme y darme de cenar en esa noche gélida que suponía iba a ser como de costumbre y que se tornó en inusual y mágica. Nunca espero ya ser escuchado y la sensación que obtuve fue que esta vez los ojos sí me miraban y me veían. Me encontraban y te encontraba de nuevo.

    Perdón por haber desconfiado de tus intenciones. Perdón por haber dado por quebradas nuestras relaciones. Nunca debería volver a dudar de los verdaderos sentimientos que residen en tu corazón, de que realmente sí te importaban mis pequeñas cosas, mis deseos más profundos y personales. De que en el fondo, estábamos tan cerca sin saberlo, o quizás sin reconocerlo.

    Admito que todavía estoy gratamente sorprendido; tus confesiones finales sonaron como voces amplificadas en la recién estrenada madrugada. Mereció la pena abandonar la placidez de mi buhardilla de luz tamizada para adentrarme en tu burgués salón iluminado.

    El paso del tiempo me ha endurecido y no merecías tanta crítica injusta ni tanto desdén intencionado. En adelante meditaré mis pasos para acercarme poco a poco a ti, sin molestarte, sin que casi lo percibas. Sin pretender nada.

    Creo que todo puede cambiar cuando menos lo sospecho, que siempre estamos a tiempo de rectificar y encontrarnos con nosotros mismos incluso cuando pensamos que es demasiado tarde.

    .....

    Nunca es demasiado tarde, claro está. Al menos para mi alma, la que habita en el cuerpo del inexplicable Raphaël. Sigue concediéndome más oportunidades para desterrar la tristeza y sentirme vivo, sin descanso.


    Raphaël de Valentin.
    June 21

    El juego (las ocho confesiones).


    Las reglas del juego son estas:

    1. Cada jugador(a) comienza con un listado de ocho cosas sobre sí mismo.
    2. Tiene que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego.
    3. Tiene que seleccionar a ocho personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres.
    4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: "El Juego".

    Bueno, pues cuidadito que vienen curvas. No os asustéis

    1.- Soy perfeccionista y ordenado, eso me da seguridad y me hace sentirme bien. La rutina no me desagrada si la escojo yo mismo; podría decirse que me veo identificado en ciertos comportamientos autistas.


    2.- En lugares o acontecimientos multitudinarios me siento perdido y los evito. No soporto a la gente que no para de hablar o lo hace en un tono elevado, huyo de ello. En parte no coincido con la sociedad en general, lo que no significa que no caiga rendido ante personas románticas y sinceras, que me parezcan bellas y especiales interiormente.


    3- Puedo ser feliz percibiendo el aire mientras paseo con la bicicleta o mediante placeres sencillos pero maravillosos como dormir, comer, estar con mi gatos, soñar despierto...; cada día valoro más todas esas cosas. Escribir y leer entradas en los blogs es uno de estos pequeños placeres.


    4.- No suelo ir al cine porque puedo emocionarme en público con ciertas películas y eso me avergüenza; lo paso mal si me acompaña alguien porque se me hace un nudo en la garganta con determinadas escenas y necesito tragar saliva todo el rato.


    5.- Soy tímido y me comporto tímidamente, enrojezco con mucha facilidad. Me gustan las personas tímidas; las chicas con apariencia tímida e introvertida me atraen especialmente, y si llevan gafas y son tipo intelectual, más aún.


    6.- La poca televisión que veo se reduce casi a los telediarios y alguna película o acontecimiento deportivo; hago zapping convulsivamente entre los informativos de distintas cadenas para ver el tratamiento que dan de la misma noticia o actualidad.


    7.- Cada día que pasa me doy más cuenta de que lo material no me hace feliz y de que la vida pasa muy deprisa como para detenerse en lo que piensan los demás de mí. Voy cada vez más a mi aire e intento ser más sincero conmigo mismo y apartarme de los convencionalismos.


    8.- No suelo hablar con casi nadie de mí mismo ni de mis cosas; en el fondo me parece que nadie me conoce realmente aunque creo que resultaría muy fácil, pero bueno. Suelo ser muy discreto, solitario y silencioso aún cuando hay mucha gente que me rodea a diario en distintos entornos. Mi trato con todo el mundo siempre es muy afable y sin yo pretenderlo, parece que sucede una misteriosa atracción hacia mi persona que yo no comprendo porque en el fondo me gusta pasar desapercibido.

    .....

    He de confesar que, hasta hace dos o tres días, no sabía lo que era un "meme"... Lo he descubierto gracias a Mar, Gambutrol, Patri y algunos más que me han "liado" con esto, y yo gustosamente me he prestado a ello.

    Ahora llega el punto en el que tendría que seleccionar a ocho personas para invitar a jugar; creo que no va a ser posible de momento, apenas llevo un mes con este blog y casi toda la gente que conozco es precisamente la que me ha invitado a este juego y ya han sido seleccionados por otros.... Estoy en franca desventaja, aunque lo intentaré en cuanto vaya conociendo a más personas y cogiendo cierta confianza.


    Raphaël de Valentin.

    June 20

    El encanto de seguir descubriendo.


    Un señor maduro con una oreja verde

    Un día en el expreso de Soria a Monterde

    ví que subía un hombre con una oreja verde.

    No era un hombre joven, sino más bien maduro,

    todo menos su oreja que era de un verde puro.


    Cambié pronto de asiento y me puse a su lado

    para estudiar el caso de cerca y con cuidado.

    Le pregunté: " Esa oreja que tiene usted, señor...

    ¿Por qué es de color verde si ya es usted mayor?"


    "Puede llamarme viejo ... - me dijo con un guiño-

    esta oreja me queda de mis tiempos de niño...

    Es una oreja joven que sabe interpretar

    voces que los mayores no llegan a escuchar.


    Oigo la voz del árbol, de la piedra en el suelo,

    del arroyo, la del pájaro, de la nube en el cielo...

    ...Por eso entiendo a los niños cuando hablan de esas cosas

    que en orejas de mayores resultan misteriosas"


    Eso me dijo el hombre con una oreja verde,

    un día en el expreso de Soria a Monterde.




    Este poema escrito por Gianni Rodari creo que expresa algo más que la importancia de saber escuchar, y no es otra cosa que el hecho de no perder nunca la mentalidad del niño que intenta descubrir esencias nuevas bajo cualquier circunstancia.

    (Gracias Martha por hacerme descubrir este poema ). Espero no perder nunca la ilusión por imaginar...

    RdV.

    June 19

    El hombre imaginario.

    "El hombre imaginario"

    Nicanor Parra


    El hombre imaginario
    vive en una mansión imaginaria
    rodeada de árboles imaginarios
    a la orilla de un río imaginario.


    De los muros que son imaginarios
    penden antiguos cuadros imaginarios
    irreparables grietas imaginarias
    que representan hechos imaginarios
    ocurridos en mundos imaginarios
    en lugares y tiempos imaginarios.


    Todas las tardes imaginarias
    sube las escaleras imaginarias
    y se asoma al balcón imaginario
    a mirar el paisaje imaginario
    que consiste en un valle imaginario
    circundado de cerros imaginarios.


    Sombras imaginarias
    vienen por el camino imaginario
    entonando canciones imaginarias
    a la muerte del sol imaginario.


    Y en las noches de luna imaginaria
    sueña con la mujer imaginaria
    que le brindó su amor imaginario
    vuelve a sentir ese mismo dolor
    ese mismo placer imaginario
    y vuelve a palpitar
    el corazón del hombre imaginario.

    Laberintos del alma.


    Hace poco me preguntaba en este mismo blog hacia dónde me conduciría la travesía por este mes de junio en el que ahora nos vemos plenamente inmersos; pues bien, creo que como en otros muchos aspectos en esta vida, merece la pena introducir un elemento de serenidad y prudencia que nos permita discernir en momentos concretos la verdadera naturaleza de nuestros deseos y desdeñar otras opciones menos propias de nosotros mismos.

    Por fin, tomo nota de la realidad y acepto de una vez por todas los indicios que estoy vislumbrando en el horizonte y que, aunque no de forma nítida, me permiten perfilar cuáles van a ser los siguientes pasos a dar desde este cubículo donde me mantenía atenazado e inmóvil.





    Confieso que me ha costado recoger el mensaje escondido en las palabras, en los guiños, en las sonrisas, en las imágenes imaginadas, pero por fin creo haberlo hecho. Definitivamente, abandono el camino que misteriosamente exploré en tiempos no muy lejanos y me centro en continuar hacia adelante en la senda que me marqué en su día, a expensas de mi destino.

    Empero, no quiero perder la ilusión de acariciar esas pequeñas cosas que descubrí durante este periplo por otros mundos cargados de ensoñaciones y poesía que tanto me han dado e influido y que aún permanecen vivos en mi alma antes adormecida; tengo que aprovechar esta reconquista de mi sensibilidad para otorgar un argumento más hacia la búsqueda de la paz de mi espíritu y al abandono de todo compromiso con lo material y artificial.

    Seguramente nadie será consciente de que tras estas líneas, se esconde una decisión adoptada que hará que me dirija con paso firme y guiado por mi brújula particular hacia el establecimiento de un modo de vida más o menos monacal, recluido de alguna forma en los entresijos de un entorno casi místico, en el que el componente hedonista quede cercenado hasta lo más mínimo, del mismo modo que la piel de zapa de Raphaël de Valentin reducía su tamaño con cada requerimiento de placer que concedía. Pero sin desear nada en este caso.


    Yo, en este punto, retorno al sendero original que me hizo desear la nada.

    Rumbo a la tristeza de la piel y quizás, a la alegría del alma.


    "Qué dulce sueño el de estar existiendo, viviendo y sintiendo que el tiempo se ha vuelto a parar..." © M.A.L.A.


    Raphaël de Valentin.
    June 14

    Esperando respuestas imposibles.


    ¿A qué sigo esperando?

    ¿Por qué no doy un paso al frente de una vez?


    ¿Qué me retiene de hacer lo que realmente deseo?


    ¿Por qué tanto tiempo malgastado dándole vueltas a todo y a todos?


    ¿Tengo que preocuparme hasta de lo más ínfimo y mediocre, dejando para el final mi yo más profundo?


    ¿Por qué no me conformo con vivir la vida que me ha tocado, tal cual?


    ¿Es esta sensación un suceso pasajero, o se va a convertir en cíclico?


    ¿Es normal sentirse eternamente insatisfecho?


    ¿Debo seguir atento a las señales o mejor ignorarlas?


    ¿Me interesa el "Querer" y el "Poder" o mantengo el "Saber" como filosofía de vida?


    ¿Me dejo llevar por mis emociones o por mi razón?


    ¿Es tan importante todo lo que tengo?


    ¿Me puede alguien ayudar a resolver esto, si es que existe ese alguien en quien confiar?


    ¿Nadaré por estas procelosas aguas sin descanso?


    ¿Algún día podré sentir el hombro amigo de un alma gemela?


    ¿Sucumbiré en algún momento al hastío de la rutina?


    ¿Experimentaré esa dulce sensación de la felicidad conquistada?


    ¿Merece la pena arriesgar todo para posiblemente nada?


    ¿Es tan real todo este ensueño?


    ¿Por qué no puedo ser una persona con pensamientos convencionales?


    ¿Debo seguir sonriendo a la gente que no le importa si vivo o muero?





    Mi excelente final
    para una corta vida,
    divertidas caras de asombro
    cuando recibáis la noticia.

    Ni una sola lágrima
    todo queda en palabras.
    Anécdotas e historias, pero
    ¿a que soy algo que se atraganta?

    ¿Y tú mi pequeña?
    ¿me tratarás por igual?,
    ¿o te sujetarán unos brazos
    cuando te desvanezcas?

    ..."era una bella persona"
    Menuda sarta de hipócritas
    Mas ni si quiera por asomo,
    habéis llegado a superarme.


    Raphaël de Valentin.
    June 11

    Tardar en aprender a olvidarla...


    ...19 días y todas las noches...