| Raphaël de Vale...'s profileLa peau de chagrinPhotosBlogLists | Help |
La peau de chagrinNáufragos que vamos a la deriva y no nos importa zozobrar... © Raphaël de Valentin - May. '07 |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
October 20 Cambio de isla.En adelante os espero en mi nuevo refugio: http://la-peau-de-chagrin.blogspot.com/ Ahora si que estoy realmente un poco triste... ..... Gracias a todos por haberme visitado durante estos meses. Un abrazo y hasta pronto. Raphaël de Valentin. October 18 Y hoy, ¿es sólo un día más?Hoy escribo cuando todavía no ha anochecido, aunque el sol va desapareciendo y apenas queda algún rastro de él en el horizonte; allá a lo lejos veo unas pocas nubes con tonos añil, rojizo y violeta, rodeadas de un mar de cielo todavía azul. Hoy he dado las gracias a una niña pequeña con cabellos rubios ondulados, mientras se apartaba cuando yo intentaba aparcar el carrito del supermercado. Le marqué sin tocarla con mi dedo índice su diminuta nariz. Hoy no he tomado el atajo habitual que transcurre bajo el ferrocarril cuando las barreras están bajadas; he esperado a que pasara el tren (han sido dos, uno en cada sentido) y he continuado la marcha. Hoy he saludado al obrero que me detuvo a pie de obra en la carretera por la línea del AVE. Estaba hasta arriba de alquitrán. Hoy he recibido esa llamada que parece que desatasca aquel asunto que me estaba inquietando últimamente. Hoy me ha caído en el trabajo algo gordo para las dos próximas semanas, y me he divertido mientras lo analizaba a pesar de la que me espera. Hoy no me he acordado de la llamada polémica de ayer en todo el día; pareciera que nunca hubiera existido. No guardo rencor a la persona con la que hablé. Hoy me he comprado una lata de aceitunas negras y otra con sabor anchoa, no rellenas. Ignoro cuándo las tomaré. Hoy he visitado a mis blogs hermanos que tanta paz, compañía e imágenes de todos los sabores me proporcionan. Hoy no he leído la prensa digital ni consuiltado mis movimientos bancarios. Creo que el IBEX 35 ha vuelto a subir, pero no pondría la mano en el fuego esta vez. Hoy no voy a centrar la imagen que coloque en esta entrada. Hoy creo que he aprovechado bien el día; me siento tranquilo, me siento un poco más yo. Hoy todavía Raphaël de Valentin sigue durmiendo, no puede cercenar algunos de mis deseos, bastante pueriles, por otra parte. Rafael. October 17 Hoy le toca escribir a Rafael (hasta la medianoche)...Pues eso voy a hacer. Y además, como se dice coloquialmente, "a pelo", o sea, sin red, a lo que salga, en directo, sin releer, sin corregir. A ver qué pasa. Allá vamos. En efecto, hoy voy a dejar que nuestro querido amigo Raphaël de Valentin descanse de su trajín habitual en La peau de chagrin; siempre tan rodeado de melancolía y recuerdos. Siempre tan bien acompañado de mariposas soñadoras y campanillas aladas que vuelan a su alrededor, además de toda clase de músicos (pianistas, guitarristas, etc.), poetas, hombres y mujeres llenos de sensibilidad y otras personas que no manifiestan sus comentarios pero que él sabe que están ahí; él los conoce y los valora a todos. Siempre me dice que son maravillosos; seguro que es así puesto que él lo dice, y yo le creo. Este joven Raphaël de Valentin, él no lo confesará, pero siempre andaba con sus amores platónicos a cuestas, viviendo en esa buhardilla de techos de madera y sin calefacción, donde fue a parar sin haber terminado aún sus estudios y donde pudo dedicarse durante un tiempo a sus dos grandes aficiones, la música (mal tocar la guitarra y el sintetizador; siempre se definía entonces como músico y no como instrumentista, menudo) y la literatura (escribir algún que otro mediocre relato que llegó a colocar en cierta emisora residual, y que nunca se atrevió él a leer), cuando su alma todavía no había sido vendida a la piel de zapa y ésta se mantenía impoluta, en su total extensión, sin haber menguado lo más mínimo. El alma del más genuino poeta que era Raphäel, aquel que un día sucumbió y llegó a vender hasta su última moneda por conquistar los placeres efímeros. En fin, pero hoy me toca hablar a mí, Rafael, y lo hago casi por necesidad, porque me sirve de terapia para relajarme; de hecho ahora ya estoy prácticamente relajado tras un día especialmente duro en el trabajo. Casi voy a hablar como en el diario que se cita en la entrada anterior, ese donde poder expresar las cosas que a uno le pasan. Día complicado, sí, cuando vuelvo a plantearme de nuevo por qué un chico con buenas calificaciones en lengua, literatura y filosofía terminó haciendo estudios de ciencias puras y todo lo demás. Claro, hasta llegar a la situación actual, cuando quedaron atrás aquellos años felices de investigación personal, de noches eternas desarrollando algoritmos locos apenas compartidos por unos pocos que podían seguirme y no me tomaban por lo que realmente era; esas pequeñas genialidades, por no llamarlas directamente creaciones, a las que sucumbí durante ese periplo de mi inicial juventud. Pero me lío. Ahora todo se ha transformado en negocio, en injerencias, en conversaciones telefónicas y otras cosas por el estilo. Bueno, el caso es que hoy sabía que tenía que escribir yo, para dejar mi mente tranquila y dormir habiendo dejado atrás aquella dura conversación telefónica de casi una hora, que si bien no me hizo daño realmente, si sirvió para recordarme quién era y dónde estaba. Por ello, decidí regresar a casa temprano y me encontré por el camino, en el coche, escribiendo mentalmente esto que estoy haciendo ahora, para no pensar más. Y sucedió que volví a ver el diario de Raphaël, su buhardilla de poeta y su piel de zapa aún intacta. Es por eso que sin pensarlo, cogí la bicicleta de montaña y salí a continuación a respirar el aire de las afueras de la ciudad, donde ahora vivo, apartado parcialmente de la civilización solamente en compañía de Blanchet y Nicolas, a quienes por cierto, besé al llegar a casa (sí, besar, eso dije) y ya casi estaba olvidando todo lo malo que me había ocurrido. Ellos siempre están ahí esperándome, adaptando sus horarios a mí, sin pedir nada a cambio, fieles y leales en todo momento; les acompañaré hasta su último día, estoy seguro de ello. Me vuelvo a perder de mi hilo conductor, es lo malo que tiene escribir sin parar... Pedaleo sin detenerme durante cerca de una hora, no hago competición, apenas es un paseo que aprovecho y estoy escuchando, sintiendo, oliendo a mi alrededor, y casi la noche se me echa encima, es un eufemismo, realmente llegué a casa sin ver un pimiento pero, al igual que en el coche, he seguido pensando en escribir, no me ha venido en ningún momento a mi mente la imagen de una mañana que no me gustó. Pensar en escribir me hizo reconsiderar el día y ponerme contento, en sintonía y en paz con lo que me rodeaba. Pensar en leer a otros como yo. Creo que ahora dormiré bien. Sé que los problemas diarios, mejor llamados dificultades inherentes al quehacer cotidiano, debo dejarlos a un lado y seguir alegrándome de las pequeñas cosas, en este caso, de vomitar al exterior en este diario digital aquello que siento, para que todo lo demás no quede empañado y teñido de oscuro. Para disfrutar de todo lo que soy y tengo. Rafael. October 15 Vulnerable no para ti.Me doy cuenta, al repasar lo que escribo en este blog, de la cantidad de cosas que aquí dejo plasmadas y de los sentimientos que en él quedan perpetuados. Vuelvo a ellos en ocasiones, los evoco; otras veces ni siquiera recuerdo qué o quién los originó, pero en todo caso me emociona ser testigo de instantes pasados, saborear sensaciones vitales no muy lejanas en el tiempo, toda clase de pensamientos nacidos de dentro de mí, que expulso y transmito en este blog y que no sé a qué lugar llegan ni quién de verdad los lee o los comprende, pero no importa. Son parte de mi esencia. A veces incluso tengo miedo de hacerme demasiado vulnerable con las cosas que digo. Seguro, tonterías mías. No quedan tan lejos esos años en los que escribía aquel diario, por llamarlo de alguna manera. Para mí no era un diario al uso; más bien se trataba de un lugar como este, en papel, donde podía reflejar perennes ideas y pensamientos, casi siempre pasiones, que brotaban como un torrente de mi interior. Fueron varios años intensos en los que mantuve ese diario completamente en el anonimato, donde aún permanece; nadie conoce de su existencia y a nadie le he leído una sola línea. Aún conservo multitud de cuadernos, hojas, cuartillas y demás material que apenas he vuelto a releer desde entonces. Aunque está muy presente en mí. Este blog, me hace pensar en aquellos días, cuando el joven Raphaël, vulnerable pero ya sin saberlo fuerte y seguro de sí mismo, escribía para nadie, cuando ni siquiera su tímida voz podía ser oída ni tenida en cuenta, cuando nadie apreciaba todo lo que se ocultaba en ese alma triste, inocente, pasional, enamoradiza, furtiva y hasta miedosa. Ese Rapahaël, por entonces ladronzuelo amante de la lectura, que regresaba solitario del colegio a casa en esos días tristes de otoño, caminando lentamente por terrenos poco transitados huyendo de las infestadas calles, salpicando sus impolutas botas marrones con cordones sobre terrenos embarrados y golpeando con ellas los guijarros que encontraba en el camino. Aquellos solamente para él maravillosos senderos que descubría casi a oscuras, abiertos a la luz de la luna y de las estrellas, y que se hacían cada día más largos y prolongados en el tiempo, tiempo que el inefable Raphaël aprovechaba para volar, para transportarse fuera de lo que no le gustaba, que era casi todo, y dejarse mecer en los brazos del encanto de lo subliminal. A la espera de retornar a lo más estrictamente terrenal, de lo que siempre se evadía. Cuando aún su tierno corazón no había sucumbido a los hechizos del poder de la piel de la tristeza, aquella piel que menguaba por cada petición de un deseo imposible que su poseedor realizaba y que a la larga devenía en la más absoluta ausencia de cualquier atisbo de pasión; no había sido devorado por la magnificencia de su fuerza y dominio. Parafraseando al maestro Balzac, "QUERER nos abrasa y PODER nos destruye; pero SABER constituye a nuestro débil organismo en un perpetuo estado de calma". Momentos aquellos que ahora rememoro con agitada turbación, y que perfilaron el alma solitaria que más tarde descubriría y haría resucitar Raphaël de su interior, convirtiéndole en el mortal que ahora pocos conocen que es. ..... No, no es cierto que me sienta vulnerable para ti que me lees, tú que posees ese alma tan dulce y delicada y que complaces a todo aquel ser que sabe escucharte; sentir tu aliento y tus brazos cercanos nunca podría lastimar mi sensibilidad ni hacer que teman mis heridas. Solamente espero de ti una mirada emocionada y unas manos temblorosas, mientras ansío que aparezcas de nuevo con inusitada impaciencia. Raphaël de Valentin. September 20 Estoy vivo.Celos, yo. ¿Por qué he de sentir celos ahora, de repente? Ella no está conmigo, se trata de alguien a quien no he visto nunca y que apenas he tratado; de hecho ignoro si existe en la realidad. No puede ser. "Celos: Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra." Pues entonces supongo que no deben ser celos lo que yo experimento; será otra cosa parecida. Ya lo averiguaré. El caso es que no me gusta pensar que ella, ese ser invisible y por tanto intangible, incognoscible y sin embargo comunicable, pudiera estar en un instante cercano con otro chico, que se viera con alguien cuando yo la imagino solitaria, melancólica y viviendo en el mundo de las ideas, enamorada del amor simplemente, alejada de todo lo terrenal. Soñadora a buen seguro. Pero muy cercana a mí. Sin duda me he sentido atraído por ella. O simplemente debo conservar algún residuo de locura todavía, yo que me creía tan estable y seguro. Mi corazón aún se sobresalta al percibir situaciones apócrifas, que carecen de toda razón. Así me he sorprendido, vaya imprudencia la mía. No tomes en cuenta estos delirios que tal cual me surgen, quedan plasmados en esta hoja de papel en blanco donde escribo, apartada de miradas insensibles y convencionales. El singular y poco insigne Raphaël parece no tener otra ocupación que no sea la de divagar. RdV. September 17 Espérame un poco más.Está atardeciendo y entro lentamente en tu habitación, ahora que te encuentras ausente y no puedes verme; no, no lo hago como un vulgar ladrón o alguien semejante, individuo que espera escondidamente curioso de saber de tus cosas, de tu pequeña capilla que pretende profanar. No, todo lo tuyo me parece muy intenso, demasiado profundo, y ese es el aroma que deseo conservar. Me detengo a explorar lo que solamente ciertos de mis sentidos pueden apreciar; no quiero llegar más allá y dejo que vista, olfato y oído naveguen en la atmósfera de tu territorio, sin emplear otros argumentos que me podrían ofrecer información más directa, pero innecesaria. Tus signos de identidad aparecen por doquier; adornos, colores, texturas y disposición, calurosa sencillez de un ser señalado por la fantasía de lo inmaterial, por la prevalencia de lo emocional sobre lo racional. Revelan tu carácter soñador tan alejado de la sociedad. Un temblor de emoción intensa me sobrecoge. Sorpresivamente, aparece ante mis ojos esa foto mía, en blanco y negro, inocente, de tiempos pasados que se recuerdan con añoranza, que se erige como principal en tu cómoda y que con toda intención ha sido dirigida hacia el cabecero de la cama. Suspiro profundamente. Sin duda me queda mucho camino por recorrer para acercarme a ti y poder merecerte algún día, aunque tú ignores que así lo siento. Rezo porque tu desesperanza no inunde definitivamente las sentinas de tu corazón y no te olvides de todo eso que destacabas y que creo aún conservas de mí, aquello que solamente tú recuerdas y que una vez dulcemente compartimos. Espérame siempre, por más que con frecuencia me muestre como un ser volandero, pajarillo sin ilusión y en apariencia desnortado. Raphaël de Valentin. September 11 Raphaël está de vuelta.Y no me refiero a que regreso pasado el período estival, qué va. En realidad, no me he marchado a ningún sitio este verano, al menos físicamente hablando. Pero, para mi desgracia, he estado muy lejos de todo lo que no es lo cotidiano, eso sí que es verdad. Confundido y atormentado, carente de descanso espiritual como ánima que pena esperando la gloria en el purgatorio. Ayer por la noche, cuando me acababa de acostar y aún permanecía despierto, no serían más de las 23:30 horas, me sorprendí escribiendo en mi mente líneas imaginarias que emergían incesantemente sin yo pretenderlo y me devolvían la ilusión por retornar y traerlas a mi isla casi abandonada, a este rincón que es La piel de la tristeza. No quise levantarme para plasmarlas de forma inmediata, para no olvidarlas, porque comprendí que ya no había vuelta atrás y que no pasaría mucho tiempo sin que aterrizara en este refugio de mi alma, aunque me encontrara solo y nadie leyera ya mis pequeñas palabras. Había encontrado el camino de vuelta al hogar, la paz mínima, la génesis existencial necesaria, el hilillo ínfimo de luz en la oscuridad. Me siento feliz de estar aquí de nuevo, de reencontrarme con mi yo, el verdadero y más profundo de todos, el que no disimula ni altera sus sentimientos, el que no esconde ni disfraza sus anhelos, el que articula su discurso vehemente, sin cercenar ni un ápice de su ardiente pasión. Feliz de compartir este espacio con todos vosotros, verdadero ejército imaginario y silente de náufragos soñadores y corazones abiertos a la poesía del alma y a la esperanza, que me acompañáis sin pedir nada a cambio en esta morada al abrigo de la sociedad rutinaria y perturbadora. Raphaël de Valentin. July 07 Si tú no vuelves...Si tú no vuelves se secarán todos los mares y esperaré sin ti tapiado al fondo de algún recuerdo Si tú no vuelves mi voluntad se hará paqueña... Me quedaré aquí junto a mi perro espiando horizontes Si tú no vuelves no quedarán más que desiertos y escucharé por si algún latido le queda a ésta tierra Que era tan serena cuando me querías habia un perfume fresco que yo respiraba era tan bonita, era así de grande no tenía fin... Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía que te cuente cómo estoy y sepas lo que hay Dime amor, amor, amor estoy aqui ¿no ves? Si no vuelves no habrá vida no sé lo que haré Si tú no vuelves no habrá esperanza ni habrá nada Caminaré sin tí con mi tristeza bebiendo lluvia Si tú no vuelves, te seguiré esperando en mi corazón. Y mientras tanto, regresarás cada vez en mi pensamiento cuando yo te rescate y te traiga para volar juntos como una vez lo hicimos. Igual que siempre. RdV. July 06 Almas viajeras que buscan nada.Llega la noche y la temperatura en el exterior pasa a ser muy agradable, diría incluso que perfecta, tanto que me encuentro plácidamente disfrutando de la soledad de mi melancólica existencia sentado en un banco de madera provisto de cojines de rayas verdes y blancas situado en la terraza, débilmente iluminada por un plafón en torno al cual se concentran diversos insectos atraídos si duda por la magia de su luz. Oigo en la cercanía a unos críos jugueteando y muy a lo lejos un leve murmullo de los coches que transitan a gran velocidad por la autopista, ruido apenas perceptible, pero que para mí no pasa en absoluto inadvertido. Almas viajeras. Desde mi privilegiada situación, en este atalaya de fantasía que me alberga y que inspira en ocasiones a mi atormentado espíritu de poeta, me detengo y recreo este mundo de viajes, de cambios en el esquema del espacio-tiempo, de continua búsqueda de lo artificial y lo superficial, esa constante huida de las personas hacia paraísos lejanos y desconocidos para encontrarse con no sé qué nuevas sensaciones vitales, sin duda tan poco gratificantes para un corazón acostumbrado a sufrir y que no descansa. Escapar de la realidad por la vía del placer efímero de los sentidos y la fascinación. Cuán alejado estoy de todo eso. Todo tan cercano y distante, todo tan ruidoso y sosegado; vidas que transcurren bajo la atenta mirada de la noche. Pequeños organismos vivos que se manifiestan vehementemente, palpitando ternura, afecto, pasión, quién sabe si también rencor. ¿Cómo consideras tú que te encuentras, cerca o lejos de mí, próxima o distante? Y tu corazón, ¿junto al mío o tan alejado como otras veces me parecía que estaba? ¿Con un movimiento trémulo o por el contrario sin turbación? Te percibo tan apartada y a la vez tan solitaria... ..... Se ha levantando una brisa muy suave que me obliga a aterrizar bruscamente y dirigirme al interior de mi morada. Continuaré mis viajes oníricos recorriendo los desconocidos pliegues de tu sensualidad, ya oculto bajo el manto de mi alcoba cómplice que me ampara y defiende, y dibujaré esta vez sin temor todos los ángulos de dulzura e inocencia que me enseñaste y los que pude adivinar escondidos en tu interior como tesoros jamás encontrados ni valorados. A la espera de ser algún día rescatados... ¿por algún náufrago, quizás? ¿Me reconoces? ¿Estás todavía ahí o definitivamente te has marchado? Raphaël de Valentin. July 04 Batería de idealismo baja.Llevo unos días dedicado intensamente a resolver algunos asuntos ineludibles que reclamaban mi atención, lo que unido a mi quehacer cotidiano me estaba provocando que no pudiera visitar otros lugares hermanos en este mundo de náufragos donde voluntariamente me encuentro confinado. Es una lástima, ya lo echaba de menos y apenas tengo tiempo ahora de escribir unas líneas para así manifestar una cierta desazón interior que me empezaba a invadir, pero que en breve doblegaré y venceré. Me doy cuenta de que no acepto ya estar demasiado tiempo sumido en mi faceta más pragmática, apartado de lo imaginario y fantasioso, sin poder dar rienda suelta a mi lado idealista y soñador; mi alma se agota tan rápidamente como la batería del teléfono y en seguida aparece el testigo rojo de la reserva. Te estás quedando sin fuerza -me avisa un indicador luminoso que parpadea en mi interior-. Debes recargar pronto tus baterías de idealismo -concluye-. Pues aquí estoy, proceso de carga en curso. No huyas, no abandones el barco aunque la niebla o el fuerte oleaje te hagan dudar y apenas te permitan percibirme y seas incapaz de guiarte sin la luz de las estrellas o de algún faro perdido; aguarda a que el viento amaine y a que tu instinto indefectible te haga desembarcar dulcemente en las tranquilas arenas de mi alma; espérame a que regrese y te acoja con mis mejores galas que, como sabes, no son otras sino las de mis pensamientos y anhelos hechos palabras. Yo sigo en vano buscándote y oteando cada noche el horizonte de mi isla soñando con ver algún día a lo lejos el blasón del escudo que abandera tu errante goleta en apariencia a la deriva. Y el nivel de idealismo ha aumentado algo y se sitúa a mitad de su escala por momentos... Gracias de nuevo, Raphaël. Raphaël de Valentin. |
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|